LA CARBONERA DE CHÓVAR

LA CARBONERA DE CHÓVAR

El pasado día 09.10.2000 fuimos testigos del proceso de construcción de una carbonera según la metodología más tradicional. Hacía 39 años que no se preparaban carboneras en esa zona – entonces con fines comerciales o, más exactamente, de subsistencia.

El interés de la carbonera reside en su posible aplicación para The Castle (Point View, NSW, Australia), dada la ingente cantidad de árboles (eucaliptus) que habrá que talar. El subproducto de esta actividad es CARBON VEGETAL (charcoal), muy valorado actualmente para cocinar barbacoas (BBQ’s).

EL PROCEDIMIENTO

  • Se prepara una zona a nivel de unos 5 m de diámetro
  • Se acopian troncos de hasta 1 m de longitud y diversos tamaños (unos 6 m3), hojas y ramas pequeñas (1 m3), tierra (2 m3), rocas de hasta 25 cm (4 m3) y hierba (0,5 m3) cerca de la zona nivelada.
  • No importa si la madera está verde o recién cortada.
  • Se colocan 4 troncos grandes – apoyados sobre piedras – en el centro, sosteniéndose unos a otros, en posición casi vertical. Esto asegurará la circulación de aire – gases – en la parte inferior central de la carbonera.
  • Se colocan los restantes troncos grandes alrededor de los anteriores, también con piedras debajo de los mismos, para así asegurar la correcta circulación de gases aún en el caso de que se acumule ceniza en gran cantidad. Se forma así un cilindro de unos 2 m de diámetro.
  • Se colocan troncos algo más ligeros sobre los anteriores, también en posición vertical. Se procura que el centro quede hueco, a modo de chimenea vertical. Se va formando como una semiesfera en la parte superior.
  • Se completa la ‘estructura’ con troncos pequeños, en los laterales y en la parte superior. Una vez concluida esta fase, tendremos un cilindro de 2-3 m de diámetro, coronado por una semiesfera de 1-1,5 m de diámetro.
  • Se depositan las hojas, corteza y ramas pequeñas sobre los troncos, cubriéndolos en su totalidad. Así se impedirá que la tierra contamine el carbón resultante.
  • Se colocan piedras en la parte inferior, presionándolas contra la estructura de troncos. Se dejan aberturas – ver foto – cada medio metro, que posteriormente son tapadas con tierra.
  • Se va cubriendo con tierra la hojarasca, y al mismo tiempo se van colocando piedras de análoga manera que se ha mencionado en el apartado anterior. Se forma así una estructura exterior de piedra de casi 1 m de altura.
  • A partir de estas piedras, se cubre únicamente con tierra la ‘cúpula’ de la carbonera. No obstante, se deja una rudimentaria escalera de piedra para las tareas de mantenimiento del fuego.
  • En la parte superior de la cúpula se coloca la hierba, que posteriormente se tapa con tierra.
  • Se abre un agujero de unos 5 cm de diámetro – mediante un palo – en el centro de la cúpula, hasta llegar a la ‘chimenea’ vertical antes mencionada. Se vierten pequeñas ramas y cortezas.

Ya tenemos la carbonera preparada, ‘solo’ resta encender el fuego y mantenerlo vivo hasta que la madera se haya transmutado en carbón.

EL FUEGO

  • Se encienden unas ramitas y se introducen por el agujero superior. Una vez prendido el fuego, comenzará a salir humo procedente de la hierba que se ha colocado en la parte superior.
  • Cuando se observa que el humo sale en gran cantidad – al cabo de 5-10 minutos – se procede a tapar el agujero superior y, simultáneamente, se abren 4 orificios de 5 cm de diámetro – a 90º entre sí – un metro por debajo del anterior. Debe comenzar a salir humo de inmediato.
  • Cuando se observe que por un agujero salga humo blanco en gran cantidad, será señal que la combustión ya ha sido suficiente, y se procede a taparlo y a abrir otro agujero 1 metro por debajo.
  • Finalmente, cuando se destapa el primer agujero a ras de tierra, se va de uno en uno. Es decir, solo habrá un agujero abierto. Cuando se haya completado su combustión, se tapa y se abre el siguiente, hasta completar todos los orificios del círculo inferior.
  • Una vez completada la combustión, la carbonera permanecerá sellada durante un día. Entonces, ya puede abrirse y extraerse el carbón vegetal.

Gaspar Llinares

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