Prospectiva Castellón 2020 – Fase 6 (Comentarios)

Prospectiva Castellón 2020 – Fase 6

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La situación de partida es una profunda crisis global y nacional, muy acentuada en nuestra provincia por basarse su tejido económico en un reducido número de sectores ya maduros, algunos de ellos procíclicos (cerámica, construcción, mueble). La burbuja inmobiliaria, además, ha explotado aquí con especial virulencia, sin perspectivas de solución a corto plazo, colaborando en gran medida a una tasa de paro récord del 25%, in crescendo

Esta situación, de persistir en el tiempo, desembocaría en un declive demográfico, y una conectividad laboral con Valencia mucho más intensa. Esto último no es, en sí mismo, un problema, excepto si se llegara a traducir en que nos convirtiéramos en su ‘patio trasero’, donde se ubicaran las actividades menos deseadas. Y tal vez se extrajeran las más vistosas o interesantes.

Por estos y muchos otros motivos, la Diputación Provincial de Castellón encargó a AVAP un estudio de prospectiva con el horizonte 2020, el cual define las siguientes LÍNEAS FUERZA:

– Nodo logístico

– Entorno de turismo de calidad

– Alimentos de calidad

– Salud y hábitat integral

– Entorno dinámico, creativo e innovador

– Entorno del conocimiento y la cultura

Liderazgos

La debilidad demográfica – y por tanto, en democracia, debilidad política – de la provincia de Castellón, que se acentúa al norte y sobretodo en el interior, ha obstaculizado la materialización de reivindicaciones políticas de todo tipo, ralentizándolas o paralizándolas. Aunque, todo hay que decirlo, el sentir de amplias capas de la sociedad castellonense haya sido tradicionalmente reacio al crecimiento demográfico: ‘forasters vindrán que de casa et traurán’.

A ello se suma el nefasto ‘frentismo’ – enfrentamiento sistemático, como si la Guerra Civil aún estuviera librándose – y el ‘seguidismo sucursalista’ – se hace lo que dice la sede central – de formaciones políticas y sindicales de amplia implantación en nuestra provincia. En el fondo, esta clase de miopía de numerosos dirigentes provinciales – y de algunos castellonenses con responsabilidades importantes en instituciones supraprovinciales – nos ha conducido hacia un monopolio del liderazgo político por parte del PP provincial. El cual, a su vez, ha contribuido de forma sobresaliente e inédita a la cohesión del hecho provincial, sabiendo hacer una lectura positiva de lo que la sociedad castellonense reclamaba y precisaba, con sentido de la anticipación.

Pero este liderazgo político – hasta hoy indiscutido en las urnas – no es óbice, sino más bien al contrario un aliciente, para que analicemos la debilidad de los liderazgos económico, intelectual y espiritual en nuestra provincia de Castellón. Pues las fundadas esperanzas que tenemos depositadas en dicho liderazgo político, se verían muy probablemente multiplicadas si los restantes liderazgos fueran de idéntica naturaleza e intensidad.

En el campo económico, carecemos de instituciones financieras potentes de ámbito provincial. Lo mismo cabe decir del sector energético, de gran importancia en el PIB provincial, aunque en su totalidad con centros de decisión alejados. Y, en el ámbito empresarial, no hemos sido proclives a la cooperación, salvo excepciones como el caso de los atomizadores cerámicos. Las organizaciones empresariales – incluyendo la Cámara de Comercio – no ejercen un liderazgo significativo, salvo quizás ASCER (patronal cerámica). En general, predomina el individualismo – ‘ja m’ho faré jo’ – que, en tiempos de crisis, se traduce en un ‘¡sálvese quien pueda!’.

En el aspecto intelectual, tenemos la engañosa preponderancia de la UJI (Universitat Jaume I), que ha empeñado prácticamente todos sus esfuerzos en monopolizar la enseñanza superior, hacer obras, y promocionar el catalán y la ‘cultureta’ de izquierdas, lo cual apenas le ha dejado aliento para otros menesteres endogámicos, investigación incluida. La UNED, más veterana aunque con sede en Madrid, se ha centrado en las tareas docentes. La VIU (Universidad Internacional Valenciana) es de muy reciente creación y – por el momento – escaso presupuesto e influencia. Las universidades privadas apenas influyen. Hay, por lo demás, un sinnúmero de asociaciones culturales, muchas de ellas de índole festiva o gastronómica, endogámicas y con influencia apenas local. Y, por último, una serie de medios de comunicación de amplia difusión, todos ellos colgados de estructuras supraprovinciales o nacionales. Además de una serie de medios de ámbito local, o como máximo comarcal, y una difusión más bien limitada. No podemos hablar de un liderazgo intelectual propiamente dicho, que ni siquiera la UJI consigue entre quienes simpatizan con su orientación neoprogresista, trasnochada.

El liderazgo espiritual en nuestras tierras tiene una larga historia, habiendo ejercido durante siglos un papel hegemónico. En 1960, los obispados de Tortosa y Segorbe adoptan la configuración presente. Dada la preponderancia de la Iglesia Católica, pese a la libertad religiosa que recoge la Constitución, el liderazgo natural correspondería al obispo de Segorge-Castellón. Pero actualmente este liderazgo es débil por una serie de causas relacionadas con un posicionamiento a la defensiva del catolicismo tradicional, a las que se suman la división de la provincia en dos obispados, más la importación de otras confesiones que ha venido aparejada con la fuerte inmigración.

En momentos de gran confusión como los presentes, es cuando un liderazgo espiritual auténtico podría marcar una gran diferencia, generando esperanza y cohesión para afrontar solidaria y colectivamente los retos y obstáculos que supone la presente circunstancia histórica. Pues las grandes dificultades forjan el carácter, tanto de hombres como de sociedades. No debemos caer en la trampa que supone el ‘reduccionismo materialista’: si arreglamos los problemas económicos, ya está todo solucionado. Esta crisis es una oportunidad para la solidaridad, para la cohesión, para mejorar y superarnos como personas y como sociedad, trascendiendo nuestras limitaciones humanas, con sentido de lo Trascendente.

Asimismo, es conveniente para nuestra sociedad provincial que se generen liderazgos genuinos en los ámbitos económico e intelectual, superando viejos antagonismos, buscando la cooperación y el consenso, con los cuales llegará la cohesión y la armonía. Esto no supone, ni mucho menos, abogar por el denominado ‘pensamiento único’. Sencillamente, supone partir de una base de intereses comunes de amplio espectro, revisables a plazo fijo, a partir de la cual pueden construirse políticas de diversa orientación y enfoque, aunque todas ellas coherentes con los acuerdos básicos.

En el campo económico, quizás sea necesaria una amplia renovación de las cúpulas de las organizaciones empresariales, buscando personas nuevas – no necesariamente jóvenes – aunque con experiencia y representatividad. El proceso seguido por ASCER puede ser un modelo a considerar.

En el terreno intelectual, la creación y potenciación de ‘think tanks’ provinciales, al estilo del mundo anglosajón, parece la vía más acertada dada la situación actual. Universidades, medios de comunicación y asociaciones pueden seguir obrando como hasta el presente.

Obviamente, cuando un poder no ejerce su liderazgo, su función corre el riesgo de ser canalizada por los poderes restantes. O lo que a menudo es peor, por poderes exteriores a nuestro territorio, como con demasiada frecuencia nos ha ocurrido.

Ya va siendo hora que los planes y proyectos para Castellón los hagamos desde Castellón. Y, a ser posible, también los aprobemos en Castellón, los de Castellón.

¿SOMOS UNA ISLA?

Desde luego, Castellón no está rodeada por el mar, no es una isla propiamente dicha. Pero, ¿podemos hablar de territorios que funcionen como islas? Aparentemente, ese es el caso de Andorra y Suiza, y también el de La Rioja, entre otros. Y les va muy bien.

Las islas ejercen una atracción atávica sobre los seres humanos, y en islas hipotéticamente se ubicaban las míticas Atlantis y Thule, y también Tenochtitlán la capital de los aztecas. Una isla ofrece aislamiento – y, por tanto, singularidad, diferenciación – de forma natural, que es lo que en el fondo buscamos cuando estamos de vacaciones: aislarnos de la vorágine habitual, vivir diferentemente. Si bien no es menos cierto que también asociamos las islas con una especie de Paraíso: islas del Pacífico, Caribe, Bali, Seychelles… Solo con nombrarlas ya entramos en un espacio diferente, de elación.

Castellón ha padecido un aislamiento secular, únicamente roto – paradójicamente – por el mar, en cuyas proximidades se concentra el 87% de su población. Prueba de ello son tradiciones autóctonas singulares como el bou embolat. En la actualidad no han cambiado mucho las cosas, nuestros vecinos catalanes y aragoneses tienden a ignorarnos, e incluso rechazarnos, como en el caso del agua del río Ebro. Y nuestra comunicación con Valencia siempre ha sido relativamente escasa hasta época muy reciente, escasamente permeable pese a la cercanía.

Este aislamiento se explica por ser la provincia de Castellón un territorio extraordinariamente montañoso, prácticamente en su totalidad ocupado por montañas del Sistema Ibérico, con escasos valles interiores y unas llanuras litorales de escasa profundidad. Las montañas, sin alcanzar las cotas de los Pirineos, superan con frecuencia los 1.000 metros de altitud, lo que hace que el clima de la provincia sea más bien continental pese a la proximidad al mar, a excepción de la orla litoral, con clima benigno típicamente mediterráneo.

Asimismo, hay que hacer mención a una tendencia negativa relacionada con el aislamiento: el aislacionismo, el rechazo a lo foráneo. Y hay que reconocer que ha estado muy presente en Castellón: ‘Amagueu els patos, que venen…’. Aunque afortunadamente sin llegar al separatismo de otros lares. En el mundo actual, que camina hacia la globalización, la economía del conocimiento, etc. no tienen cabida los localismos retrógrados, el aislacionismo, y menos aún si pretendemos – y necesitamos – que el turismo sea un pilar de nuestra economía. Debería hacerse un esfuerzo educativo, comenzando con los niños, para hacer ver a la sociedad las ventajas de una cultura de la hospitalidad – y no la mera cordialidad forzada – frente al aislacionismo.

Pero, ¿puede el aislamiento transformarse en algo positivo para Castellón? Quizás sí, aunque para ello debemos recordar los puntos fuertes de las islas: aislamiento (como hemos visto, lo tenemos), diferenciación y Paraíso.

Veamos, de forma no exhaustiva, qué nos diferencia o singulariza actualmente:

  • Naturaleza despoblada, no muy alterada por el hombre
  • Terreno muy montañoso (87%)
  • Montañas muy rocosas, aptas para la escalada, con numerosos manantiales.
  • Numerosos miradores naturales. Excelentes visiones del paisaje
  • Vulcanismo en Islas Columbretes: paisaje muy singular, excepcional.
  • Paraíso para los geólogos. Numerosas minas antiguas.
  • Gran biodiversidad con endemismos.
  • Numerosos castillos en roquedos, con excepcionales ejemplos como Peñíscola y Morella. Además, el nombre de nuestra provincia significa ‘castillo’.
  • Numerosos vestigios y restos paleontológicos (dinosaurios de Morella) y arqueológicos (íberos, celtíberos, romanos…).
  • Pinturas rupestres (Valltorta y otras) Patrimonio de la Humanidad
  • Presencia de los Templarios y otras órdenes militares.
  • Presencia del Papa Luna (Cisma de Occidente), El Cid, San Vicente Ferrer, Cátaros, Islam
  • Paisajes con trabajo de piedra en seco (Ares, Vilafranca)
  • Antigua ingeniería del agua: acueductos, azudes, acequias
  • Numerosos masos en medio de la montaña
  • Peregrinaciones y romerías de origen medieval (Pelegrins de Les Useres, Sant Pere de Castellfort)
  • Bou embolat
  • Bailes y tradiciones ancestrales
  • Gastronomía local muy variada
  • Tradición cerámica secular y moderna industria de azulejos
  • Cultivo de la naranja y otros cítricos: de ahí la marca Costa Azahar

A ello hay que añadir:

  • Red incipiente de museos
  • Importante patrimonio histórico y artístico
  • Rutas de senderismo, Vía Augusta
  • Pueblos con encanto

Veamos si hay algo que nos pueda ayudar a evocar el Paraíso, la buena vida:

  • Gastronomía: una buena comida… Debería reforzarse la oferta de nivel alto
  • Balnearios y turismo de salud
  • Hoteles de lujo: no muchos todavía
  • Campos de golf…
  • Playas de arena y aguas limpias
  • Chicas/os guapas/os: tema tabú, pero ‘haberlos, haylos’
  • Buenos servicios: Internet, WiFi, transporte público, vehículos y bicicletas de alquiler, guías, mobiliario de playa/piscina, bares de playa/piscina, excursiones opcionales, barcos de alquiler, avionetas, etc.
  • Ocio y diversión: Animación, actividades, vida nocturna, música en vivo, actuaciones

En fin, parece que tengamos ingredientes para vendernos como una isla paradisíaca, si bien susceptibles de potenciación y sobretodo puesta en valor. Pero, ¿con qué marca? Castellón Costa Azahar no lo evoca para nada. Si se mantiene la marca Castellón o Castelló, habría que optar por uno solo de los dos nombres, como ya hizo en su día Girona, para evitar confusiones o dilución.

Castello significa castillo en italiano, muy similar al inglés castle. Un castillo asimila el concepto de aislamiento, pero no el de paraíso, excepto si es el castillo de Sissí emperatriz. Es difícil no pensar en el castillo de Peñíscola, pues simboliza y abarca la mayoría de conceptos: pseudo-isla (tómbolo), residencia papal, roca-montaña, playas de arena y aguas limpias, junto a la Sierra de Irta… Quizás debiera trabajarse en esta línea, con Castelló y la imagen de Peñíscola, respaldada por personas de reconocida trayectoria (Sergio García, Charlton Heston, Julio Iglesias…). En definitiva, al potencial turista se le debe transmitir que aquí podrá aislarse y a la vez darse la gran vida, ¡como el Papa Luna!

En esta línea, y a efectos de poner en valor nuestros activos, debería potenciarse una red provincial de centros de interpretación, con presencia tanto en los nodos turísticos (aeropuertos, puertos, ciudades, complejos hoteleros, campos de golf) como en los destinos (parques naturales, monumentos, cultura y tradiciones, rutas temáticas, rutas gastronómicas, agroturismo, museos, actividades, etc.), buscando las máximas sinergias posibles con las clásicas oficinas de turismo, agencias de viajes u otros puntos de información.

Debería establecerse un teléfono de atención al turista, al estilo del ‘112’, coordinado con la mencionada red de centros de interpretación, los cuales asimismo podrían actuar como primer receptor de reclamaciones. Y, por supuesto, un sitio Internet y de redes sociales.

En conjunción con lo anterior, se crearía una red de voluntarios, animadores y guías turísticos, habilitados para las distintas comarcas o especialidades turísticas (museos, monumentos, rutas temáticas, senderismo, escalada, actividades, etc.).

El turismo de salud es un segmento in crescendo, el cual presenta evidentes sinergias con el entorno y el hábitat naturales, así como con los productos autóctonos de calidad. Los establecimientos turísticos, en especial los gastronómicos y tiendas de alimentación, deberían contar con expositores ad hoc de dichos productos, así como catálogos turísticos y, quizás, puntos de información TIC.

Pero no debemos olvidar un nicho dentro del turismo de salud, el well-being (bienestar), que está teniendo cada vez mayor aceptación en lugares como EEUU, sobretodo entre las clases más privilegiadas: las terapias ‘holísticas’ o alternativas y la macrobiótica, así como la meditación, yoga, tai-chi, etc. Así como los cursos y seminarios destinados a tal efecto. El interior nos ofrece escenarios naturales de gran sosiego e inspiración, que conjugados con alimentos de gran valor energético, pueden resultar en la fidelización de un número insospechado de visitantes de alto perfil, tanto nacionales como foráneos.

Todo ello enmarcado en una política de marketing que potencie una renovada imagen de marca que suscite amplio consenso, y que a la vez pueda asociarse con personas conocidas. La promoción, vía ferias de turismo y catálogos, debería acompañarse de mayor proporción de inversión publicitaria en los medios, sobretodo Internet y redes sociales, la cual sería asimismo componente de la promoción de la provincia en su totalidad, no únicamente de su faceta turística, buscando sinergias entre los distintos sectores de actividad. Necesitamos una marca –paraguas.

Orígenes de fondos para actuaciones

Los orígenes de fondos posibles son:

  • Unión Europea: requiere proyectos serios y atractivos, ambiciosos
  • Estado: dificultad con el presente Gobierno ZP; mínimos
  • Generalitat: dificultades por el contexto de crisis
  • Administraciones locales: fondos muy ajustados
  • Inversión privada local: casos muy concretos, no generalizados
  • Inversión privada foránea: proyectos tractores (hay que buscarlos y potenciarlos)
  • Crédito bancario: restringido
  • Instrumentos financieros locales: ¿?
  • Capital riesgo (Venture Capital): difícil por la imagen de Castellón
  • Business Angels: difícil por la imagen de Castellón
  • Ayuda de familiares: posible en muchos casos, sobretodo parados mayores de 30 años
  • Ahorro personal: en general, escaso, en el caso de potenciales emprendedores
  • Donaciones: apenas hay cultura al respecto

Es de reseñar que buena parte del ahorro provincial – 12.000 M€ – está en manos de particulares de edad avanzada, los cuales buscan ante todo seguridad y ‘no tocarlo’, pues para ellos es como un ‘blindaje’ personal con profundas connotaciones emocionales y familiares, máxime en épocas convulsas como la presente.

En consecuencia, dada la grave emergencia coyuntural, y la precariedad de los orígenes de fondos, debería acometerse una profunda reasignación de prioridades, dando preferencia en la aplicación de fondos a aquello que suponga mejoras productivas o económicas, o bien ponga acento en la potenciación del turismo y de nuestra imagen. Y, por tanto, postergando aquello que sea para autoconsumo, salvo necesidad imperiosa. Y, sobretodo, evitando la dilución o dispersión en cientos de pequeñas iniciativas de incierto resultado, como ocurre con determinadas ayudas o subvenciones.

Es de destacar, por prometedora, la potencial ayuda económica directa que los parados, especialmente los mayores de 30 años, pueden recibir de familiares, especialmente por parte de padres. Y muy especialmente, hay que poner énfasis y facilitar que dicha ayuda se oriente hacia la formación de nuevas empresas, favoreciendo el emprendedurismo y la innovación entre este colectivo.

La Unión Europea puede asimismo ser importante origen de fondos, siempre y cuando se presenten proyectos serios, ambiciosos y atractivos. A ser posible integrados en algunas de sus múltiples líneas de trabajo.

La inversión privada podría participar en la gestión de servicios propios del estado del bienestar. Asimismo, por ejemplo, podría invertir en proyectos turísticos en los que se les avalara un mínimo de ocupación durante un período de tiempo (de modo semejante al Aeropuerto de Castellón). Sin olvidar la gestión de posibles proyectos tractores por parte de empresas foráneas, quizás americanas o asiáticas.

Además, las administraciones locales – y, a ser posible, la Generalitat – deberían poner a la venta tantas propiedades como sea posible, reinvirtiendo el producto de dichas ventas en las inversiones prioritarias para la provincia y sus municipios.

Por último, no debe despreciarse la vía de los avales públicos para iniciativas privadas de interés general. El agotamiento del crédito público y privado deja esta vía como alternativa a corto y medio plazo.

Agricultura de calidad

Ya existen iniciativas bien encaminadas, como el queso de Catí, la alcachofa de Benicarló o el aceite milenario de Canet lo Roig, entre otras. En estos casos, convendría potenciar el agroturismo, con rutas guiadas como la de los olivos milenarios de Canet lo Roig, o visitas a centros de interpretación que expliquen la elaboración o cultivo de los productos, o incluso el pastoreo. Así como su historia y tradiciones, y su gastronomía.

Y, evolucionando un poco más el producto turístico, organizar talleres y seminarios de gastronomía con productos autóctonos, al estilo de granjas-escuela para mayores, con maridajes y confección de toda clase de manjares y postres, y la expedición de los diplomas pertinentes. El turista debe pasar a ser actor, abandonando su tradicional papel pasivo, para sentir y emocionarse, incluso apasionarse con lo nuestro, con Castellón.

Es necesario ampliar al máximo las denominaciones de origen y figuras de calidad similares, a ser posible con ámbito geográfico que coincida con la provincia de Castellón, al objeto de lograr las máximas sinergias en su promoción.

Debería estudiarse la recuperación de variedades de cultivos autóctonos en desuso, y su implementación con técnicas de agricultura biológica.

En el caso de cultivos de regadío, como es el caso de la naranja, debe analizarse en profundidad y sin ideas preconcebidas su rentabilidad actual y futura. Quizás, en algunos casos, sea viable volver a cultivos de secano con menor producción pero menores costes, y por consiguiente mayor rentabilidad. O bien, migrar a otros de regadío como la alcachofa.

En nuestra provincia es común la ganadería extensiva y el pastoreo, cuyas reses tienen una calidad incomparable con las procedentes de la mera ganadería intensiva o estabulada y que, no obstante, apenas tiene repercusión en su comercialización.

No obstante, deberían endurecerse las condiciones para la estabulación permanente en municipios turísticos del interior, pues aún cumpliendo todos los requisitos legales, el olor de dichas instalaciones se dispersa en verano con mucha mayor intensidad que en otras épocas del año, entrando en conflicto con el turismo de salud, rural y del entorno.

Regeneración del tejido empresarial

Estamos en plena crisis, y las malas decisiones afectan tanto a multinacionales como a pymes, no obstante en éstas últimas los errores se pagan más rápido. Las soluciones para evitar el fracaso son en su mayoría obvias. Pero existe un fuerte rechazo al cambio a nivel directivo. Todos estos problemas se dan porque la sociedad viene evolucionando cada vez más rápido y hay empresas que tienen una mentalidad del siglo XX, todavía no se han dado cuenta que estamos en el XXI. Todo es diferente en estos momentos, en especial cómo se hacen los negocios.

Pero casi todas las empresas ven la inversión en desarrollo como un gasto. Esto explicaría por qué lo primero que se recorta en tiempos de crisis es el presupuesto que se destina a la formación de personal y el de marketing. Si una empresa quiere seguir a flote en tiempos de crisis y desea ser líder de su sector en tiempos de bonanza, debe dar al personal toda la formación posible. Un personal más actualizado es un bien irremplazable

Otros dos puntos que pueden favorecer el debilitamiento de un negocio son despedir sin sentido crítico y no contar con sueldos competitivos. Si hay que reestructurar para salir fortalecidos siempre debe hacerse quedándose con los mejores y prescindiendo de los que menos valor aportan, cueste lo que cueste. Si la empresa no ofrece a sus empleados con talento más aliciente que un sueldo adecuado, va a empezar a tener dificultades. Lo más importante para el trabajador es tener un ambiente cordial donde trabajar y sentirse valorado.

Ocultar datos a los empleados, es una estrategia que sólo lleva al fracaso. Los directivos deben de ser directos con sus trabajadores, de esta forma lograrán que se acaben los cotilleos de los pasillos sobre la situación de la empresa. Otro de los puntos que más desmotivan al personal, es que los altos puestos no cumplan con los valores que la empresa predica: la misión y la visión de la compañía se quedan en el papel.

Las empresas deben dejar de hacer trampas a los clientes. Se ofrecen servicios, descuentos, productos y, después de un tiempo, no cumplen lo que prometieron. Cuando se engaña a los clientes para vender más a corto plazo, las consecuencias serán una pérdida de credibilidad a futuro y el fin del negocio. Por último, cuando el único medio que tienen las empresas para mantener sus ventas es bajar el precio de los productos, se esta tirando la empresa por la ventana.

Las empresas deben poner sobre la balanza qué es lo más rentable y qué no lo es, independientemente del precio o coste. La reducción de costes de forma imprudente es una equivocación. Las divisiones a las que se podría etiquetar de ‘intocables’ son las encargadas de realizar nuevos productos y desarrollar nueva tecnología. La reducción de costes incluyendo los recursos destinados a cuestiones clave, demuestra que no existe un verdadero plan estratégico en la empresa. No se puede poner el futuro del negocio en juego, innovar es crucial.

I + D + i

Debe ponerse en valor el talento latente, que existe, y establecer condiciones más atractivas para que acudan y se establezcan talentos foráneos. Así como evitar en lo posible la fuga de cerebros. Para ello, debe evitarse la excesiva jerarquización de la ciencia actual, que se traduce en trabas a los elementos más innovadores. Con frecuencia, las investigaciones las suelen llevar adelante los elementos más creativos, a veces incluso becarios, para que al final la ‘medalla’ se la adjudique el catedrático o director de centro de turno. Evidentemente esto es un despilfarro de recursos, además de notoriamente injusto y falto de equidad.

A tal fin, proponemos la formación de Open Workshops for Innovation (OWI: talleres abiertos de innovación), donde los innovadores, las personas con creatividad e iniciativa, puedan disponer – sin apenas coste alguno– de espacio físico, además de servicios (Internet, WiFi, etc) y un fondo instrumental y de equipos científicos. Aquí, de lo que se trataría es de investigar, desarrollar e innovar con plena libertad. Los resultados más prometedores se gestionarían por el OWI, para lograr patentes – y comercializarlas – o bien generar start-ups. A partir de aquí, la tarea correspondería a los emprendedores, que en muchos casos serían los propios innovadores. Por ello, estos OWI deberían ubicarse junto a incubadoras de empresas, para facilitar la interacción innovadores-emprendedores.

Castellón carece de infraestructuras de investigación de alcance europeo, como las integradas en ESFRI (European Strategy Forum on Research Infrastructures), algunos de cuyos proyectos se enumeran a continuación:

– Observatorio multidisciplinario del suelo marino (5 sitios): 150 M€

– Despliegue de 20 aviones para observación del cambio climático: 100 M€

– Láser de luz de extrema intensidad y pulsos cortos: 150 M€

– Láseres libres de electrones de infrarrojo a rayos-X suaves (5 sitios): 760 M€

– Infraestructura paneuropea para nanoestructuras y nanoelectrónica: 1.110 M€

– Observatorio submarino de neutrinos: 250 M€

– Servicio europeo integrado de computación de alta potencia (2-4 sitios): 400 M€

Proporcionan oportunidades únicas para el entrenamiento de científicos, al mismo tiempo que estimulan la transferencia de conocimiento y tecnología. Se espera que contribuyan de forma sustancial a atraer y formar a los más de 400.000 científicos que Europa necesitará para que la inversión en investigación alcance el 3% del PIB.

Las infraestructuras de investigación originan fértiles entornos de investigación y atraen científicos de distintos países, regiones y disciplinas. Un 55% de los investigadores procede de universidades, un 20% de laboratorios públicos, un 20% de instituciones no europeas y un 5% de la industria. A la vez que un 15% de los investigadores institucionales lo hacen en colaboración con la industria. Además, la construcción y mantenimiento de las instalaciones genera importantes efectos de oferta y demanda.

Las capacidades innovadoras pueden observarse por la movilidad público-privada de los investigadores y las nuevas tecnologías que se emplean en la construcción de las instalaciones de investigación de máximo nivel, o los productos spin-off (derivados del proceso investigador) y las empresas start-up (originadas a partir de la investigación).

El paisaje de Europa demuestra que donde se asientan infraestructuras de investigación paneuropeas, a menudo se encuentran clúster tecnológicos de industria asociada, o parques tecnológicos.

Gaspar Llinares

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