PROSPECTIVA GLOBAL 1T-2010

Prospectiva global 1T-2010

En Davos comienza el año económico y, en gran medida, el político. Durante el mes de enero se cierran estadísticas y resultados del año precedente, se ultiman análisis e informes y – si se tiene invitación – se acude a la citada estación de esquí suiza. Lo cual, curiosamente, coincide con el discurso del Estado de la Unión, que marca el inicio del curso político en EEUU.

Y en Davos se ajustan las agendas – y los deberes – para el resto del año, generalmente por consenso, aunque a veces a regañadientes, como le ha ocurrido a Zapatero. No solo vino trasquilado de Davos, sino que desde entonces apenas ha tenido hora buena, pese a ostentar la presidencia de turno en la UE. Tampoco Grecia ha levantado cabeza desde entonces.

Tras la cumbre de Davos, el presidente Obama se centró básicamente en la aprobación de la reforma sanitaria de EEUU, de lo cual dependía buena parte de su crédito político futuro. Una vez logrado dicho hito, el gobierno americano ha retomado la agenda internacional.

Es previsible que en lo que resta de año se comiencen a gestar grandes cambios en muchos ámbitos… ¡hasta Davos 2011!

En Davos no están presentes todos los principales actores de la escena mundial, aunque sí la mayoría, y algunos que no pueden estar quizás lo estén, aunque sibilinamente. Lo que sí es seguro es que ‘todo el mundo’ sigue el acontecer de la apacible ciudad:

a)     Dirigentes políticos y económicos

b)     Banca y finanzas, incluyendo reguladores

c)      Grandes corporaciones e instituciones

d)     Medios de comunicación

e)     Universidades y científicos (escaso relieve)

f)        Líderes religiosos (no evidentes)

g)     Terroristas y ‘señores de la guerra’ (no presentes…)

h)      Delincuencia organizada y narcotráfico (no presentes…)

Se intuye una estrategia subyacente de amplio alcance y largo recorrido, que podría sintetizarse en una breve lista – no exhaustiva – de conceptos:

  1. Globalización: comunidad global de estados ‘serios’, que cumplen sus compromisos internacionales, sin veleidades ni amenazas, y que controlan todo su territorio (= estados no ‘fallidos’).
  2. Mildolarización’: supone que, de modo progresivo aunque inexorable, toda la población activa mundial alcance una renta mensual de 1.000 dólares, que permita el acceso a la educación, sanidad y vivienda, y una vida digna, humana.
  3. Sostenibilidad: fomento de las tecnologías ‘verdes’ y limpias, así como de las políticas de sostenibilidad. Y, por supuesto, pacificación.
  4. Nuevo Sistema: renovación total del sistema monetario y financiero global. Muchos – prácticamente todos menos EEUU – consideran que el dólar no seguirá siendo la divisa primaria de reserva en la economía global.
  5. Recuperación: todavía muy débil, y es prematuro retirar los estímulos estatales, para evitar recaer en la recesión.

Es sintomático que, desde hace algún tiempo, se haya dejado de poner énfasis en las virtudes de la democracia, o en los derechos humanos. Y es que China ya es el número dos de una escena mundial que camina hacia un tándem EEUU-China. Y China ha llegado ahí sin plantearse en ningún momento ser una democracia de corte occidental, y sin renunciar a la planificación o intervencionismo gubernamental. Aunque parece que a China le esté costando asimilar esta nueva posición de liderazgo mundial, como ya le pasó a EEUU a comienzos del siglo XX.

La prioridad actual es, lógicamente, la recuperación. Pero si no se avanza hacia un nuevo sistema económico, monetario y financiero – Bretton Woods ha quedado superado por los acontecimientos – el riesgo de futuras recaídas es muy elevado, y cabe la posibilidad de que la profundidad de las mismas llegue a ser inasumible para el equilibrio y la paz mundial. Al mismo tiempo, se sigue avanzando hacia los otros objetivos, aunque trabajosamente.

Llegados a este punto, cabe hacer una reflexión sobre qué fuerzas están en contra, o sencillamente salen perjudicadas por dicha supuesta estrategia. Es evidente que, de los actores globales arriba mencionados, los grupos g) y h) no salen beneficiados. Asimismo, las grandes confesiones religiosas no salen beneficiadas del aumento de la calidad de vida de sus fieles: quizás aumenten sus recursos económicos, pero retrocedan en proporción de adeptos, y por tanto pierdan influencia, poder.

Si combinamos estos grupos f-g-h y su ubicación geográfica tenemos, a grandes rasgos:

1)     Terrorismo + Islam: Países musulmanes (Norte-centro de África, Oriente Próximo y Medio hasta Indonesia y Malasia).

2)     Señores de la guerra + narcotráfico: Afganistán, zonas de Asia central, gran parte de África subsahariana.

3)     Narcotráfico: México, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador.

4)     Crimen organizado: Rusia y antiguos satélites. Italia y EEUU en menor proporción. Se manejan cada vez mejor en un entorno globalizado.

Observamos que los principales países, el G-20, apenas están reflejados en esta relación no exhaustiva. En la que, por cierto, no se han incluido los estados ‘no serios’: Corea del Norte, Cuba, Venezuela, etc. Tanto los países avanzados – OCDE – como los países BRIC y otros emergentes como Sudáfrica o Argentina no están apenas ‘contaminados’. En el caso de Rusia, la prevalencia de organizaciones criminales seguramente ha influido en la prolongada atonía del país, pese a sus inmensos recursos naturales y el nivel educativo de su población. Algo similar cabe decir de algunos países del Este de Europa, así como de Italia.

En el caso de España, el terrorismo de ETA no se corresponde con ninguno de los patrones citados. De hecho, se ha convertido en un residuo anacrónico y sin sentido. Quizás por ello ahora estemos recibiendo ayuda exterior en unas proporciones nunca vistas, que hacen presagiar un fin no lejano de la banda terrorista.

A fin de cuentas, tenemos casi toda África, parte de Asia y una buena porción de América en la órbita de las fuerzas f-g-h contrarias a la evolución. Y, curiosamente, son las zonas del planeta donde menos – o nada – se está avanzando. Mientras tanto, el resto del mundo, pese a la recesión, se aleja con rapidez de los anteriores. La carrera hacia la sostenibilidad también afectará de lleno a países de este grupo, con grandes reservas de materias primas energéticas, desde Nigeria hasta Arabia Saudí pasando por Venezuela.

Y sabemos de los países que no cuentan por sus ‘gamberradas’, usualmente diseñadas para generar protagonismo mediático: intifadas en Palestina; fabricación de armas atómicas en Corea del Norte e Irán; arbitrariedades gubernamentales en Cuba, Venezuela y Bolivia; secuestros en Colombia, Filipinas y África; piratería en el Océano Índico; atentados sangrientos en México, Irak, Afganistán, Pakistán, Indonesia y ocasionalmente exportados a Israel, Rusia, India, España, Reino Unido y EEUU; y genocidios y golpes de estado en África.

¿Obedece esto a un plan, o es la simple relación causa-efecto de las rémoras mencionadas? No podemos descartar que confluyan ambas tendencias, siendo su efecto una bipolarización de la escena mundial: países que cuentan y países que no cuentan. ¿Amigos y enemigos? Las intervenciones directas de Occidente (EEUU, OTAN) en estas zonas han sido de dudosa efectividad. Lo potencialmente más grave es la fractura con el mundo musulmán. Quizás en el futuro asistamos a acciones más concertadas y mejor orquestadas, lideradas por el tándem EEUU-China.

Europa está perdiendo terreno en casi todos los ámbitos, debido a la ausencia de auténtico liderazgo político, que se traduce en una dilución institucional del poder. Pese a concentrar en su conjunto el mayor volumen económico mundial, así como una fuerza militar considerable.

Hay una ausencia de implicación geopolítica de Europa, un deseo de eludir compromisos como el de Afganistán. Es una mezcla de pacifismo voluntarioso e inmaduro, y miedo al dolor. Pero este posicionamiento no está exento de consecuencias: pérdida de respeto en los foros internacionales, desplantes y usurpaciones a nuestras empresas y ciudadanos.

Además, de un modo un tanto absurdo, los europeos nos hemos erigido en guardianes de la ortodoxia en materia medioambiental, lo cual nos ha generado unos sobrecostes y pérdida de competitividad que difícilmente podemos asumir. A lo cual se suman las cargas del estado del bienestar que hemos heredado.

Recientemente, Alemania y Francia han tomado las riendas de facto de la UE, lo cual se ha manifestado con evidencia a partir de Davos, en especial detrimento del presidente de turno, Zapatero. Aunque la crisis de Grecia ha evidenciado fuertes divergencias internas.

El Reino Unido sigue influido por su insularidad periférica, que le hace ser más refractario – euroescepticismo – al europeísmo homogeneizador de lo que realmente le interesa o corresponde. Esto le está conduciendo a una pérdida real de influencia en la toma de decisiones clave que, ineludiblemente, le afectan de lleno. No deja de ser paradójico observar los paralelismos con determinados nacionalismos periféricos de nuestra nación.

Los PIGS – Portugal, Italia, Grecia, España – son los que más problemas económicos acarrean a la eurozona, en especial Grecia, junto con Irlanda. A ello se suma la postura intransigente de Alemania, quizás influida por las elecciones en el importante länder de Renania del Norte.

El gobierno Zapatero se ha desprestigiado, nacional e internacionalmente, hasta límites insospechados incluso para quienes no apostaban nada por él. Y ellos sin inmutarse.

Con estas premisas, más la sombría visión de Europa antes mencionada, hay que ser enfermizamente optimista para no ver malos augurios en el horizonte. Solo la relativa proximidad de elecciones autonómicas y locales ofrece un atisbo de esperanza: que haya un cambio de tendencia, y que se anticipen las elecciones generales…

Gaspar Llinares

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