AEROPUERTO: PORTAL DE CASTELLÓN

AEROPUERTO: Portal de Castellón

Castellón dispone de infraestructuras de indudable nivel, si bien la mayor parte de las mismas son ‘pasantes’, discurriendo por nuestro territorio en virtud a su posición geoestratégica: corredor mediterráneo y acceso al valle del Ebro y al Cantábrico desde el Mediterráneo.

La historia de las infraestructuras que dan servicio a nuestro propio ámbito, a la provincia de Castellón, ha llevado aparejada una notable y persistente carga reivindicativa por parte de nuestra sociedad. Es el caso de los puertos de Castellón y Vinarós. O el de embalses como el de Sichar, pagado por la comunidad de regantes de Burriana. La Universidad, cuyo germen fue el CUC. Y un largo etcétera. ¿Cómo sería Castellón si nuestros ancestros no hubieran puesto gran empeño y consenso en el impulso de proyectos en su día tan ambiciosos? Mejor, desde luego, dudo que lo fuera.

Es evidente que el Estado no ha mostrado la misma diligencia para con nuestras necesidades como la que ha prestado al cobro de impuestos y otras exacciones, o a reclutar tropas para los ejércitos. Tampoco nuestra industria o agricultura se ha visto especialmente recompensada cuando ha precisado reconvertirse. Como mucho, ha dispuesto del ‘café para todos’, cuando todavía había café. Calificarlo de expolio sistemático o explotación pseudocolonial sería excesivo; pero aún así… Algún día – no lejano – se cuantificará nuestra deuda histórica, de siglos, como primer paso para reivindicarla.

Y la historia se repite con nuestro Aeropuerto. No interesa a nadie, salvo a nosotros mismos, como antaño ocurrió con nuestros puertos, embalses, universidad…

Pero, además de no interesar a nadie, nuestro Aeropuerto parece que moleste a muchos. Unos dijeron o corearon que “Castellón es territorio hostil“, concepto que nos dejó, como poco, estupefactos. Pues Castellón siempre se ha distinguido por su solidaridad, con los restantes valencianos y con España y el resto del mundo. No hay más que ver la ingente cantidad de acciones solidarias que registra nuestra sociedad en su cotidiano acontecer, incluso pese a la crisis.

Aunque hay que reconocer que, además de los que nos quieren considerar hostiles, se constata un estado generalizado de opinión contra nuestro Aeropuerto. Pese a que el resto de provincias mediterráneas dispongan de dicha infraestructura, que tan excelentes réditos turísticos y empresariales les proporciona. ¿Alguien ha mencionado o siquiera insinuado la necesidad de cerrar alguno de los aeropuertos del Arco Mediterráneo?

Tanto desdén sorprende, puesto que explicaciones se han dado muchas, hasta la saciedad. Todo el mundo ha podido visitar el Aeropuerto, y de hecho lo han admirado miles de personas. Es un proyecto ajustado a nuestra realidad y a nuestras legítimas aspiraciones como sociedad. Que no ha recibido fondos estatales. Cuya inversión ha sido muy inferior a la de los aeropuertos de Ciudad Real o León, en plena meseta.

Por otra parte, ¿quién desea un aeropuerto inseguro, tramitado con prisas? Desde luego, la forma correcta – y legal – es la que se está siguiendo: efectuando las inspecciones y pruebas con las obras concluidas y los equipos e instalaciones en perfecto funcionamiento, así como todas las subcontratas, como la de los halcones y cetrería. Era necesario, pues, concluir el proceso inversor para comenzar los trámites, inspecciones y pruebas definitivos. Y entonces aclarar cualquier discrepancia técnica o formal, o solventar cualquier potencial anomalía o deficiencia de menor calado. Es, sin duda, un proceso prolijo y complejo, que a nadie interesa que se abrevie, pues nuestra seguridad está en juego.

Entonces, ¿por qué nos critican, por qué se burlan de nuestro Aeropuerto? ¿No será que se burlan de nosotros, de (la sociedad de) Castellón?

Desde luego, nuestro peso demográfico es el que es. Pero no es óbice para recibir un trato discriminatorio de forma tan persistente en el tiempo, como si hubiera ciudadanos de primera, de segunda, o de tercera división en función de su lugar de residencia.

Quizás seamos demasiado conformistas, insuficientemente reivindicativos. Motivos para la indignación no nos faltan. Pero también es posible que nuestra sociedad no haya sabido construir una imagen que la prestigie, más allá de la turística. Tanto en Valencia-Alicante como en el resto de España, especialmente en Madrid, donde nuestra visibilidad y la percepción que tienen de nosotros dispone de un amplio margen de mejora. Por supuesto, sería deseable globalizar este impulso de nuestra imagen, posiblemente en segunda instancia, como vehículo para la atracción de inversiones y personas cualificadas.

¿Qué imagen queremos transmitir, además de la turística? Me atrevo a esbozar la imagen de una sociedad dinámica y solidaria apoyada en un territorio cohesionado – nuestra provincia, Castellón – e integrado en la Comunidad Valenciana y España, con un producto autóctono potente y empresas globalizadas, profesionales cualificados y servicios avanzados de calidad premium, sobresaliente patrimonio cultural y natural, abierta al Mediterráneo y al mundo merced a sus portales internacionales: puerto y Aeropuerto.

 Gaspar Llinares

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