MITTELSTAND, LA CLAVE

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El modelo económico alemán se fundamenta en las ‘Mittelstand’, empresas sobre todo de mediano tamaño, la mayoría de ellas familiares y muy especializadas, en gran medida orientadas al B2B –business to business– y a la exportación. Detrás de las macroempresas globales como Thyssen, Siemens, Volkswagen, BMW o Daimler-Benz hay centenares de empresas medianas, que son las que abastecen de componentes a las anteriores. Las Mittelstand vienen a producir el 52% del PIB germano, y suponen 13,9 millones de puestos de trabajo (2012, IfM Institut für Mittelstandsforschung). Son la verdadera clave de la indiscutible competitividad alemana, así como de la elasticidad de su modelo económico. Y, mientras las grandes firmas germanas recortaron un 2,4% de empleo en el período 2008-2011, las Mittelstand lo incrementaron en un 1,6%.

Las Mittelstand, como todas las empresas, han de seguir la ley de los tres tercios: situarse en un nicho de mercado con potencial de demanda; tener diferenciaciones respecto a sus competidores; y disponer de un equipo humano a la altura de la complejidad de su sector. Pero, insisto, en general tienen una especialización extrema. Y, debido a la simplicidad de sus líneas de productos, tienen jerarquías directivas muy magras. Además, para compensar su estrecho enfoque de producto, se diversifican internacionalmente y así disfrutan de grandes economías de escala. Como resultado, Alemania es el segundo exportador mundial.

Las Mittelstand suelen recurrir al sistema de aprendizaje, que conduce a empleos a largo plazo, de alta especialización y productividad. Suelen especializarse en productos intermedios, de baja visibilidad al público aunque imprescindibles para otros productos, o B2B. O bien en sectores nicho de elevada competitividad, o en los que los requerimientos de calidad de los productos sean notables. Con impecables servicios postventa. Y, sean empresas familiares o no, tienen una administración muy cualificada, muy orientada al largo plazo: relaciones estables con los clientes, formación continua y fuertes lazos con la comunidad en la que se asientan. Y, por supuesto, el gobierno alemán apoya –más bien mima– a sus Mittelstand en asuntos clave como la inversión en I+D, comercio e inversión exterior, formación, financiación, transmisiones y reducción progresiva de burocracia.

Las Mittelstand son los campeones ocultos: Alemania tiene –datos de 2012– 1307  líderes mundiales en su nicho de mercado, más que el resto del mundo, seguidos por EEUU con 366 y Japón con 220. Estos campeones ocultos  son especialmente fuertes en los campos de la ingeniería eléctrica y los productos industriales.

La Unión Europea define como microempresa a la que tiene hasta 10 trabajadores y una cifra de negocios o balance de hasta 2 millones de euros. Pequeña empresa sería hasta 50 trabajadores y 10 millones de euros. Y empresa mediana hasta 250 trabajadores y 50 millones de euros de facturación. Por encima de estas cifras tenemos a las grandes empresas, que son las que pueden valerse por sí mismas y que, a la vez, acaparan el meollo de las ayudas de la Administración, debido a su gran capacidad de influencia y gestión unida a sus ingentes recursos.

En España la banca ha golpeado a las PYMES –pequeñas y medianas empresas– secando sus fuentes de financiación al disminuir los bancos sus créditos. Y las administraciones públicas no les dan ninguna facilidad, sino más bien al contrario. Por ejemplo, las fusiones son prohibitivas por su enorme coste fiscal, lo que hace inviable lo que desde el punto de vista empresarial sería lógico: aumento de eficiencia y competitividad mediante el aprovechamiento de sinergias entre empresas. Y así estamos, mientras sigue la destrucción de empleo… y de empresas.

La clave, como señalaba en el título de este artículo, reside en el apoyo a las empresas medianas. He tenido acceso a estudios sectoriales de la economía española y los datos no hacen más que confirmar lo que los alemanes ya saben: la empresa mediana es la realmente eficiente, flexible y creadora de trabajo. Y lo que los alemanes no dicen, que la empresa mediana es la que alimenta las arcas del estado: IVA, impuesto de sociedades, IRPF de socios y trabajadores, IBI y un largo etcétera. En una proporción muy superior a las empresas pequeñas o a las microempresas. Como es sabido, las grandes empresas hacen lo que pueden, que es mucho, por pagar pocos o ningún impuesto.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Es que nuestros gobernantes no se enteran? No es descartable, visto lo visto. ¿Y sus asesores y comités de expertos? No es que en los gobiernos no haya gente con conocimientos, aparte de los consabidos enchufados. Pero en mi opinión, la problemática del mundo de la empresa solo se conoce a fondo en el seno de las propias empresas, así como en algunas escuelas de negocios. Y ni funcionarios ni políticos suelen beber en dichas fuentes, las detestan. Y, en el caso de los catedráticos universitarios, suelen despreciarlas profundamente. Con lo cual, ante una crisis de caballo como la actual, están francamente despistados. Los abogados del estado elaboran nuevas leyes y todo tipo de disposiciones y decretos de forma incesante. Pero no solo se trata de legislar o decretar, además hay que gestionar. Y como no se gestiona, porque eso solo saben hacerlo las personas con formación directiva –empresarios, escuelas de negocios, consultores– pues cada vez estamos peor, o al menos no mejoramos con la rapidez que debiéramos.

Ahora se han dado cuenta de que las exportaciones españolas están subiendo como la espuma. Pero todavía no se han percatado de que es la empresa mediana la que está haciendo el milagro. Pues tiene suficientes recursos y flexibilidad para exportar y adaptarse a las cambiantes circunstancias de los mercados, creando o conservando numerosos puestos de trabajo. A ver si alguien razona o se da cuenta de que de la crisis saldremos creando valor y puestos de trabajo. Y que esto lo han de hacer empresas. Y que son las empresas medianas las que lo hacen con más eficiencia e intensidad. ¡Y generando más impuestos para aliviar el déficit!

Gaspar Llinares

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