LA FALACIA DEL PROGRESISMO

mafaldaLa palabra progreso –siempre con el progresismo en el trasfondo– es, quizás, una de las más empleadas por la izquierda política. Pues, ¿quién puede estar contra el progreso? En realidad, nadie, so pena de ser tildado de retrógrado e inmovilista, epítetos que a nadie agradan. Pero, en realidad, el empleo del término “progreso” por parte de la izquierda política encierra una inmensa falacia, un enorme engaño, una calculada y diabólica ambigüedad cimentada en la corrección política imperante. Sigue leyendo

UNIVERSIDAD SIN ÉLITES

HARVARDLa universidad se ha masificado, transformándose en una mera continuación de la enseñanza secundaria, una prolongación temporal de una educación que ya no consigue formar élites, sino más bien una masa amorfa de personas con un horizonte profesional cada vez más penoso, sin apenas porvenir. Hemos pasado de aspirar a la democratización de la enseñanza a todos los niveles a la perversión del sistema educativo, encareciéndolo hasta límites de discutible sostenibilidad, al tiempo que bajando descaradamente el listón para así hacerlo asequible a las masas de escaso intelecto. Sigue leyendo